La Flecha, el “shopping” que abrió sus puertas cuando Villa la Angostura tenía unos 150 habitantes

En la foto se observa a Anastacio Carmoney, "Manija" Rolando, Guido Rolando, Alejandro Espinoza, el "loco" Otero y don Jorge Barbagelata. Primeros pobladores en el mostrador del original almacén que luego resultara destruido por un incendio.

Los hermanos Barbagelata abrieron el primer Almacén de Ramos Generales en 1938 en la zona fundacional del puerto, cuando la localidad tenía solo 6 años de vida. Fue el lugar de encuentro de aquellos primeros pobladores. Además de almacén, fue comedor, bar, pensión y hasta carnicería. Escribe Yayo de Mendieta.

 

En junio de 1938 abría sus puertas por primera vez el Almacén de Ramos Generales “La Flecha”. Originalmente se inició en una esquina camino al puerto, en una esquina de la calle Boulevard Nahuel Huapi.

Luego se trasladó a la zona del puerto, más precisamente en Bahía Brava,  donde fue lugar de encuentro de los pobladores del por entonces paraje Correntoso. José Luis “pocho” Barbagelata, el hijo mayor de don José Luis Barbagelata, junto a sus hermanos Enrique y Jorge fueron los impulsores de este histórico almacén.

Foto: Enrique Barbagelata, Schasman encargado de Selvana y Rolando, también de pie el carnicero y Raúl Baeza, agachados Jorge Lobos, nieto de Newbery quien está sepultado en paso Colihue.

Contaba con una gran variedad de servicios, que quedaban reflejados en el cartel de su fachada: “La Flecha, ramos generales, acopio de frutos del país, transportes generales, carnicería, pensión, José Luis Barbagelata y Hnos”.

Foto: Una hoja del histórico libro de cuentas corrientes de “La Flecha”.

El traslado se debió a que la zona del puerto crecía a buen ritmo, y se vislumbraban épocas de desarrollo en el “nuevo pueblo de Villa La Angostura”. En un terreno cedido en préstamo por Carlos Hensel, quien por entonces tenía a su cargo la venta de lotes, incentivaron sus actividades comerciales teniendo como primero, y único empleado, a Roberto Marimón.

El primer cliente

Según recuerda el propio Roberto Marimón el primer cliente fue un poblador de Villa Traful llamado Juan Miranda. Sobre 1940, y ante el avance en las actividades, se trasladó hasta la costa del lago, sobre la misma Bahía Brava. Éste era un sitio de ubicación estratégica por encontrarse allí, por entonces, el muelle principal. La mercadería que se comercializaba era la considerada de uso diario, como harina, carne, azúcar, fideos, vino, etc…

Foto:  Jorge Barbagelata en el depósito del histórico Almacén de Ramos Generales

También se producía el trueque por carne, lanas, cueros, o madera para enviar, vía lacustre, a los almacenes de Bariloche, y de allí a Buenos Aires. En poco tiempo, los hermanos Barbagelata anexaron los servicios de transporte en camión.

Foto: “Pocho” Barbagelata.

La firma llegó a tener cuatro camiones con Antonio “Pichón Tierno y Alfredo “Pilón” Barbagelata como sacrificados choferes al mando, en el recorrido que, a diario se realizaba hasta el vecino pueblo de San Carlos de Bariloche.

Foto: Doña Micaela Lavayen, madre de los Barbagelata

El comercio de la madera

La explotación de madera y caña coihue, fue otra de las actividades que incorporaron.  En diciembre de 1953 un incendio destruyó el 80 % de las instalaciones. Sólo treinta días después, con la colaboración de proveedores, fabricantes y mayoristas, sin pagar le dieron mercadería en consignación, para que pudiera volver a abrir sus puertas, durante enero de 1954.

Cartel recordatorio

El 15 de mayo de 1997, y en coincidencia con el 65° Aniversario de la localidad (Ordenanza 774/97), se colocó un recordatorio en el espacio verde junto a la Terminal de Ómnibus, que refiere: “Homenaje a los pioneros transportistas Antonio Aníbal Tierno, Alfredo Luis Barbagelata, José Luis “Pocho” Barbagelata y Mariano Tercero Barría”.

Después del incendio que destruyera el edificio original, se construye uno nuevo que continuó con la atención de los hermanos Barbagelata.  Pero nuevos tiempos transcurrían en la década del ´70, que hacía que los pobladores se establecieran sobre “El Cruce”. Allí también se continuó con la actividad de un bar, comedor, además de unas piezas para pensionados.

El primer concesionario del comedor fue Humberto Rolando, quien luego llegaría a ser intendente de Villa la Angostura, y posteriormente estuvo a cargo Benito Bianchi quien lo tuvo hasta que cerró sus puertas, en la esquina de Las Retamas y Topa Topa.

Una parte de nuestra rica historia, hoy recordada en LA ANGOSTURA DIGITAL, como uno de los hitos fundacionales de esta pujante ciudad turística.

Yayo de Mendieta

Villa la Angostura

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