Sr. Director:
Cuando creemos que nuestra capacidad de asombro está colmada y nada puede ya sorprendernos de las últimas gestiones municipales, en estos días, se confirmó que la firma atribuida al representante de Jimena Barón, en el segundo contrato, (llámese este complementario, ampliatorio, o similar), para su actuación en fiesta Jardines 2020, era llana y sencillamente FALSA y entonces FALSO el contrato que el municipio de manera cándida pagó.
No cabe, después de 4 largos años, duda alguna razonable, de que el mismo fue una maniobra pergeñada para hacer caja política o en beneficio personal de algunos oportunistas inmorales que entienden la política como un medio de vida. En cualquier caso siempre en perjuicio de fondos públicos, de todos nosotros, maniobra que de no ser por suspensión de la actuación de la artista, NUNCA se hubiera conocido y así terminó obligando a quienes veían con pánico quedar en evidencia, pretender hacer responsable de la no devolución de los algo más de $800.000 de entonces, (unos U$13.500,00 al cambio del momento), a la contratada, quién no se negó a devolver el importe mayor del primer contrato, hecho que ya entonces llamó la atención, al preguntarnos algunos, porqué devolver un importe de un contrato y no ambos, siendo en apariencia responsable de ambos.
Hoy la confirmación de que la firma atribuida al representante de Barón fué fraguada, DIBUJADA, truchada por algún funcionario creativo, quién confiando que la artista cuestionada, cumpliendo con su actuación, dejaría a todos contentos, y consecuentemente a nadie se le ocurriría, incluyendo al auditor de entonces, preguntarse el porqué de dos contratos.
Jamás se le debe haber ocurrido dudar que podía suspenderse la actuación y OCURRIÓ, y la memoria popular se ocupó de no naturalizar y olvidar.
Queda entonces, de manera perentoria e ineludible, que la justicia siga avanzando, ahora mucho más rápido, para hallar al o los responsables del engaño, llámese este fraude, estafa, hurto o CORRUPCIÓN.
Tan difícil no debería ser en un contrato de dos partes intervinientes, conocer qué funcionario y en qué circunstancias firmó por el municipio. Como ciudadanos y vecinos tenemos pleno derecho a conocer la verdad de lo ocurrido, partiendo de saber fehaciente si el contrato de Barón fué responsabilidad de la gestión Caruso o su sucesor Stefani o de ambas, como continuidad administrativa al menos turbia. Una vez más queda demostrada la necesidad inexcusable de una AUDITORÍA INTEGRAL INDEPENDIENTE CONFIABLE de la gestión municipal anterior, auditoría comprometida por el actual ejecutivo municipal en boca del intendente Murer y del secretario de gobierno Monzón e incumplida hasta el momento.
No alcanza comportarse como el avestruz y mucho menos que el gallinero siga cuidado por el mismo zorro.
Alberto Cervantes
DNI 11.112.796
Villa la Angostura
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